Entre el trance del papel y los medios digitales; entre el simple proseguir los esquemas que probaron fama y trasladarlos a la red, así, sin más, este motor ha preferido la opción alterna, generar una obra polifónica, hipertextual, aprovechando los usos y las posibilidades de la telaraña digital.

Obra que tampoco pretende integrar los medios audiovisuales, sino simplemente dinamizar las estructuras: Nudo de metal y carne nace desde un mundo posmodernos, desde la contaminación múltiple y cultural, nace como una obra en colaboración directamente pensada para publicarse en pantalla.

Novela que va de lo particular a lo general, no pretende, como algunas literaturas en boga, la explotación sine qua non de escenarios cosmopolitas.

Entre las ruinas y los intentos de modernidad de una Puebla siempre extraña, se escriben estas tres historias que de una u otra forma convergen al tiempo que divergen, y se transforman en juego.

Personajes, no héroes, entes grises que presentan las historias que el mainstream ha olvidado. Experiencias comunes y ocultas del ir y venir diario.

Sus alcances, sus logros, pretenden exhibirse por sí solos.