Apatriados
del mundillo literario, aquel que Hemingway condenaba al compararlo
con botellas vacías en cuyo fondo se apelotonaban los
gusanos. Ajenos por completo a lo in y lo out de
las letras mexicanas, tanto en lo referente a la escritura como
al estilo de vida de las grandes plumas.
Tres refugiados de la vida cotidiana que han buscado asilo en
el autista mecanismo de transfigurar la realidad en algo más
aceptable; en algo más divertido, en algo más bizarro.
Jugar con la propia cordura, estirar hasta donde se puedan las
convenciones sociales, inventar leyes para suplantar otras; crear,
re-crear y volver a crear. Convertirlo todo en un juego, en una
relativización idiota que hace más sentido que
la misma realidad.
Dos hombres, una mujer; Anja, Gerardo e Ismael. Tres nombres
que por sí solos no dicen nada, que se pierden en el tumulto.
Tres veces tres.
Tres las generaciones a las que pertenecen, tres los pares de
manos que confluyen en este sitio, tres las formas particulares
de entender y hacer literatura. |